sábado, 5 de diciembre de 2009

YA EN CASITA

Con mucha pena por volver, pero después de un viaje en el que lo hemos pasado muy bien, y hemos estado muy agustito, y con la alegria de pensar que ya falta menos para el próximo que si se puede, será en enero para la Candelaria.


El día que llegamos Miguel y yo, fuimos directamente a tomar unas copitas de manzanilla por Sevilla con mis amigos Daniel y Miguel Angel, primero las copitas iban acompañadas de tapitas, pero más tarde pasamos directamente a las copas a palo seco y así me fué, mareada como una mona de bailar sin parar y beber más de lo que estoy acostumbrada.


Estuvimos en Casa Matias, en la parte vieja de la ciudad, que es una de esas tascas andaluzas chiquititas, muy viejas, pero con todo el arte de lo que durante años han visto y oido esas paredes. No sólo acompañó aquel decorado precioso, en el que se mezclaban Vírgenes de Sevilla, con el ambiente taurino, sino también el arte de la gente que alli habia, Carlos, que tocaba la guitarra como los ángeles, Manolo, que cantaba con un sentimiento que llegaba hasta los mas hondo y el montón de personas variopintas que alli se nos unieron aquella tarde; no paramos de bailar unos con otros, y no sólo gente de alli, entraron unos franceses, un belga con su mujer cubana, y gente de toda la vida que se conocian entre si y que nos trataron genial, como el propio dueño, Matias, que cantaba de lujo y su camarero Curro que tenia mucha gracia. Bailé con la mayoria como es normal en mi, con una chica italiana simpatiquisima, llamada Laura que me dió muy buenas vibraciones, con Rocio que era bailaora, Miguel Angel, Daniel, etc.....


Al final de la tarde, tuve que ir a casa a ducharme y recomponerme, porque teniamos que ir a cenar a Triana con Daniel y Lourdes, y alli terminamos la noche en Pepe Donaire, con el mismo arte con el que habiamos empezado la tarde.


Al día siguiente tocaba SICAB y pasamos un dia intenso de ver caballos, espectáculos, competiciones de doma vaquera, clásica, de tomar unas copitas en los stands de las yeguadas y acabamos contemplando a las ocho de la tarde el espéctaculo que este año presentaba SICAB, que se llamaba ORGULLO ECUESTRE y que fué muy completito, hicieron un homenaje a Miguel Indurain que salió a la pista en un coche de caballos, saludando tipo doña Leticia, y después el Maestro de maestros, Curro Romero, le hizo entrega de una placa. Después comenzó la actuación, demostraciones de jinetes de la Real Escuela Andaluza de Arte Ecuestre, haciendo cosas preciosas y con dos caballos a la vez, luego jinetes árabes, porque Marruecos era éste año el pais invitado, fueron los encargados de una actuación muy colorida y vistosa, aunque personalmente me gusten más los caballos españoles. Hubo exhibición de carruajes, tirados por uno o varios caballos, con unos coches muy elegantes, dirigidos por unos cocheros perfectamente ataviados para la ocasión . La más espectacular fué la actuación de un grupo de jinetes húngaros, que hacian todo tipo de acrobacias sobre los caballos y una demostración de que sus animales obedecen sin riendas, ni bocaos, osea con doma racional, algo que fué bastante llamativo y la de un arquero a caballo capaz de hacer dianas con personas en movimiento y a una velocidad increible. Pero la parte que más me gustó fué la que interpretó una flamenca bailando a los pies del caballo, mientras los jinetes marcaban con la garrocha sus pasos, el arte que derrocharon todos fué fantástico.

Fué un buen día, en el que además me dió tiempo a hacer unas cuantas compras, unos botos, un bolso, y algunos recuerdos para nuestra gente.

Todavía tuvimos ganas e ir de cena con Daniel, Lourdes, Jorge y Asun, y a tomar una copa a un pub atestado de gente, al igual que estaba todo el centro de la ciudad.

A la mañana siguiente al Rocio, dos dias tranquilos y muy bien ambientados en casa de mi amiga Esperanza y el lunes paseito por Sevilla con Miguel y compras estupendas en la calle Sierpes; unos pericones de colores para mis alumnas, que son los abanicos de flamenco con los que les voy a enseñar a bailar, y además de comprarme una estola de seda natural con los flecos bordados a mano, de cachemir morada y unos pendientes divinos de plata vieja y nacar, en una tienda sólo dedicada a esos dos materiales, me encargué dos de las cosas que más ilusión me hacia tener desde hace tiempo: un vestido de flamenco a medida y tal y como yo me he diseñado (de flamenco, de flamenca ya tengo 15 trajes), y unos zapatos de bailaora profesionales a medida también, 186 eurazos los zapatos, y 200 el vestido, pero los zapatos era algo necesario para las más de veinte horas semanales que paso dando clase y el vestido un capricho que me apetecia sin más.

Y de vuelta al hogar la vida normal, pero siempre con mis inquietudes a cuestas, éste sábado mi cena de sevillanas con amigos y alumnos de varios sitios, y preparando las próximas actuaciones; la de la Casa de Cultura de Castejón el día 19 de diciembre, la de la Residencia de Marcilla el día 27 y la de la Residencia de Castejón todavía por determinar....

Esta semana además estrenarán mis alumnas de Marcilla las nuevas faldas de ensayo y las de Castejón los mantones para el nuevo espectáculo que vamos a ensayar para el año que viene, que va a estar cargadito de novedades.

Ya os contaré que tal la fiesta...

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